Leer Guerra y Paz me ha llevado más tiempo del que esperaba. Algunos compañeros me dijeron que estaba loca por elegir esta novela para la práctica-reflexión de Historia y Ficción, cuando tenemos tanto trabajo que hacer también de otras asignaturas. Pero no he podido evitarlo; llevaba ya algún tiempo detrás de la oportunidad de leer esta obra maestra y no me arrepiento en absoluto. Sin duda, ahora puedo afirmar que es la mejor novela que he leído en toda mi vida y no sabría explicar bien las razones concretas. Supongo que por todo.
Nada más empezar su lectura tuve que hacerme un esquema de los personajes, las familias, los cargos oficiales, los parentescos, etc., y sobre todo, ir mirando por internet qué personajes eran reales y cuáles ficticios. Ha sido una labor interesantísima y no sólo me he entretenido y disfrutado plenamente de su historia, sino que he aprendido muchísimo sobre las costumbres, los estilos de vida, las tensiones políticas, las biografías de grandes personajes de la historia y sobre los importantísimos acontecimientos que ocurrieron en la Rusia de principios del siglo XIX.
La novela reúne todos los elementos que definen la novela histórica: El elemento específico histórico; el protagonista no es un héroe épico, sino uno mediocre; el personaje histórico va en segundo plano; la historia no la cambia un hombre, sino la masa; el patriotismo; el realismo; etc.
Ya en las primeras páginas, los personajes reunidos en el salón de Anna Pávlovna comentan un hecho real: el asesinato del duque de Enghien por parte de Napoleón. Entre los presentes hay tanto detractores como seguidores de Bonaparte y es algo que va a estar presente en toda la novela. Tolstói no se limita a describir las barbaridades que pudo cometer Napoleón, opinando al respecto y llenando páginas y páginas a base de opiniones subjetivas desde el punto de vista ruso. Más bien todo lo contrario. Hay momentos en la novela en que aparece su propia voz a través del análisis de los hechos que él ha estudiado por medio de varios historiadores, de ambos lados, y en todo momento muestra los dos extremos de la balanza, incluyendo hasta párrafos enteros de lo que dicen los historiadores sobre éste o aquel conflicto. Sorprende la increíble labor de documentación que tuvo que llevar a cabo para alcanzar ese nivel de exactitud y minuciosidad no sólo al narrar los hechos, sino al explicar las razones, las consecuencias y todo lo que envuelve a los sucesos narrados en su libro.
Mientras estaba leyendo Guerra y Paz, me di cuenta de que cuando sabes que algo está basado en una historia real, o en acontecimientos reales, la trama se convierte en algo mucho más especial, más emocionante y conmovedor. Supongo que para un ruso esta novela debe ser algo parecido a la Biblia para un Cristiano. También durante la lectura me pregunté si este libro debió ser algo parecido a La Eneida cuando salió en aquel momento en Rusia. Pero después me di cuenta de que no pudo representar nada parecido, porque no creo que Guerra y Paz tenga ninguna intención propagandística para ningún personaje importante, como pudiera serlo el Zar Alejandro I. Claro que se ensalza su figura, pero también se refleja que se equivocó. También se ensalza el genio de Napoleón, pero se cuenta a su vez que fue un tirano cuyas guerras mataron a millones de personas. Por tanto, creo que lo magnífico de esta obra (entre otras muchas cosas) es que sabe plasmar ambos bandos con una intención objetiva de comprender lo que pasó, por qué pasó, cómo pasó y qué supuso para Rusia. De hecho, creo que el verdadero héroe de la novela no es un personaje o personajes concretos, sino la totalidad del pueblo ruso.
Si alguien me preguntara qué es lo más me ha gustado de la novela, diría que las descripciones. No sólo las descripciones de los personajes, sino también la de las situaciones. Al terminar el libro me quedé pensando en que no tenía una idea exacta de cómo era el físico de Natasha, no recuerdo por ejemplo, si era morena o rubia. Seguro que Tolstói lo dijo en algún punto, pero no se ha quedado grabado en mi memoria, porque el autor no le concede tanta importancia al aspecto físico, como a la personalidad. Sé perfectamente cómo es Natasha por dentro, sé quien es, quien era, quien quiere ser, y esto me parece absolutamente mágico. La minuciosidad en el uso de los detalles es brillante, y esto junto con el hecho de saber que se relatan sucesos reales, con personajes reales, dotan a la novela de una sensación de realidad insuperable.
Conclusión: ALTAMENTE RECOMENDABLE.
Nada más empezar su lectura tuve que hacerme un esquema de los personajes, las familias, los cargos oficiales, los parentescos, etc., y sobre todo, ir mirando por internet qué personajes eran reales y cuáles ficticios. Ha sido una labor interesantísima y no sólo me he entretenido y disfrutado plenamente de su historia, sino que he aprendido muchísimo sobre las costumbres, los estilos de vida, las tensiones políticas, las biografías de grandes personajes de la historia y sobre los importantísimos acontecimientos que ocurrieron en la Rusia de principios del siglo XIX.
La novela reúne todos los elementos que definen la novela histórica: El elemento específico histórico; el protagonista no es un héroe épico, sino uno mediocre; el personaje histórico va en segundo plano; la historia no la cambia un hombre, sino la masa; el patriotismo; el realismo; etc.
Ya en las primeras páginas, los personajes reunidos en el salón de Anna Pávlovna comentan un hecho real: el asesinato del duque de Enghien por parte de Napoleón. Entre los presentes hay tanto detractores como seguidores de Bonaparte y es algo que va a estar presente en toda la novela. Tolstói no se limita a describir las barbaridades que pudo cometer Napoleón, opinando al respecto y llenando páginas y páginas a base de opiniones subjetivas desde el punto de vista ruso. Más bien todo lo contrario. Hay momentos en la novela en que aparece su propia voz a través del análisis de los hechos que él ha estudiado por medio de varios historiadores, de ambos lados, y en todo momento muestra los dos extremos de la balanza, incluyendo hasta párrafos enteros de lo que dicen los historiadores sobre éste o aquel conflicto. Sorprende la increíble labor de documentación que tuvo que llevar a cabo para alcanzar ese nivel de exactitud y minuciosidad no sólo al narrar los hechos, sino al explicar las razones, las consecuencias y todo lo que envuelve a los sucesos narrados en su libro.
Mientras estaba leyendo Guerra y Paz, me di cuenta de que cuando sabes que algo está basado en una historia real, o en acontecimientos reales, la trama se convierte en algo mucho más especial, más emocionante y conmovedor. Supongo que para un ruso esta novela debe ser algo parecido a la Biblia para un Cristiano. También durante la lectura me pregunté si este libro debió ser algo parecido a La Eneida cuando salió en aquel momento en Rusia. Pero después me di cuenta de que no pudo representar nada parecido, porque no creo que Guerra y Paz tenga ninguna intención propagandística para ningún personaje importante, como pudiera serlo el Zar Alejandro I. Claro que se ensalza su figura, pero también se refleja que se equivocó. También se ensalza el genio de Napoleón, pero se cuenta a su vez que fue un tirano cuyas guerras mataron a millones de personas. Por tanto, creo que lo magnífico de esta obra (entre otras muchas cosas) es que sabe plasmar ambos bandos con una intención objetiva de comprender lo que pasó, por qué pasó, cómo pasó y qué supuso para Rusia. De hecho, creo que el verdadero héroe de la novela no es un personaje o personajes concretos, sino la totalidad del pueblo ruso.
Si alguien me preguntara qué es lo más me ha gustado de la novela, diría que las descripciones. No sólo las descripciones de los personajes, sino también la de las situaciones. Al terminar el libro me quedé pensando en que no tenía una idea exacta de cómo era el físico de Natasha, no recuerdo por ejemplo, si era morena o rubia. Seguro que Tolstói lo dijo en algún punto, pero no se ha quedado grabado en mi memoria, porque el autor no le concede tanta importancia al aspecto físico, como a la personalidad. Sé perfectamente cómo es Natasha por dentro, sé quien es, quien era, quien quiere ser, y esto me parece absolutamente mágico. La minuciosidad en el uso de los detalles es brillante, y esto junto con el hecho de saber que se relatan sucesos reales, con personajes reales, dotan a la novela de una sensación de realidad insuperable.
Conclusión: ALTAMENTE RECOMENDABLE.

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