domingo, 21 de noviembre de 2010

Hijos de nuestro tiempo...

Esta tarde estaba algo perturbada pensando en el tema de la redacción para el profesor Gullón. Buscando un tema de los que él ha tratado en clase, sin quitarme de la cabeza los temas tratados por el profesor Álvarez, mirando los apuntes, los textos, etc., sin poder evitar sentirme ridículamente pequeña en un mundo (el actual) en el que absolutamente todo se cuestiona y no existen los "absolutos".

Ya por naturaleza propia me considero una persona que se lo plantea todo varias veces, que no doy nada por sentado, y que todo me parece relativo; pero sobre todo una persona que se siente aterrada y horrorizada por la actitud ingenua tan propia de la juventud y de la que me siento "abanderada".

Me cuesta bastante situarme en un punto definido entre los "especifistas" y los "no especifistas" con respecto a la literatura. Supongo que, como en siempre, lo más fácil es situarse en un término medio y así "mojarse" más bien poco... Pero siempre me ha parecido "de sabios" el saber reconocer que no todo es blanco o negro, y que existe toda una escala de grises casi infinita en medio. Pero creo que si me mojo hasta las rodillas, puedo afirmar que mi color sería el negro claro casi blanco... xDDDDDD No, es broma. 

Si me pongo a pensarlo, hoy por hoy (no sé que pensaré dentro de 20 años, cuando sea menos ingenua), me sitúo en un punto de la periferia de la visión especifista. Sí que creo que la "literatura" existe, pero entiendo y comparto algunos puntos de la visión no especifista. El problema de si la teoría literaria crea la literatura o si la literatura ya existía antes, me parece un problema parecido a aquello de "¿qué fue antes, el huevo o la gallina?". Un círculo vicioso.

El término literatura se creó con las primeros estudios de teoría literaria, ¿no? En la antigüedad "literatura" se refería a una cosa, más tarde el término evolucionó y pasó a significar otra. Vale. Es un término complicado, cambiante, vivo y nunca absoluto, pero existe. Yo también soy un ente cambiante, fíjate, que puede que en un futuro diga lo contrario (totalmente) de lo que estoy diciendo ahora, y tendré más arrugas y el pelo blanco (o teñido mejor), pero no seré más "yo" de lo que soy ahora.

Si la intención es definir la literatura dándole carácter científico, yo ya me retiro, puesto que me parece imposible hacer una comparación entre la literatura y las ciencias exactas. ¿Qué tendrá que ver la velocidad con el tocino?

En mi opinión, lo más importante de todo esto es "teorizar". Si damos por sentado que no existe la literatura, no podremos teorizar sobre ella y de si existe o no existe, por tanto se perdería una parte importante del conocimiento. Nos empobreceríamos. Sin embargo, yo creo que esto no llegará a suceder nunca, porque siempre habrá posturas enfrentadas, opiniones opuestas sobre los temas más banales que nos podamos imaginar. Así que, supongo que, por el momento, estamos a salvo.